Anexo: “La televisión y los niños”

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Nadie puede negar que la televisión constituye uno de los pasatiempos preferidos y de mayor inluencia en la vida de niños y adolescentes. Es al mismo tiempo una fuente de acceso a la información y al contacto con otras realidades, otras culturas, otras costumbres.

Pero, así como la televisión entretiene, informa y acompaña a los niños, puede también convertirse en una inluencia indeseable, si no se consideran condiciones para que los niños desarrollen una mirada crítica de sus contenidos, así como una adecuada administración de uso. En este sentido podemos decir que el tiempo que se pasa frente al televisor es tiempo que se le resta a otras actividades importantes, tales como la lectura, el desarrollo de tareas escolares, el juego, la interacción con la familia y las relaciones con otras personas.

Niños distraídos con el televisor
Niños distraídos con el televisor

Bajo la tutela de los medios de comunicación (donde la televisión tiene un papel preponderante) y a una edad cada vez más temprana, encontramos que los niños están recurriendo a la violencia, no como último sino como primer recurso para resolver los conlictos.

Teniendo en cuenta que la televisión es una realidad y no va a desaparecer; más que juzgarla como una forma de utilización del tiempo libre puramente negativa, debemos aprender a usarla mediante la selección acertada de los pro- gramas y facilitando el diálogo e intercambio entre los miembros de la familia, asumiendo una actitud activa y crítica ante ella.

El siguiente cuadro nos presenta algunos aportes importantes para el análisis y el accionar concreto:

Efectos emocionales                    Causa                                            Solución
Cansancio: el niño no juega, sólo quiere estar sentado. El niño se desveló viendo televisión. El niño ve televisión en postura inadecua- da. La televisión se ve de modo inadecua- do Establecer normas para el uso de la televisión. Señalarle que debe sentarse correctamente también cuando vealatelevisión.Latelevisióndebeverseconlapantallaalaal- turadelosojos,nimásarriba,nimásdebajodenuestracabeza. No deberá verse en una habitación oscura. La pantalla no debe relejar la luz de focos o ventanas.
Asombro y complejidad. Escenas de violencia o conlicto sexual que el niño no puede manejar por su gra- do de madurez. Educación sexual adecuada; comunicación con el niño. Darle la posibilidad de que exprese todas las dudas que tenga y responderle.
Insensibilidad a las cosas simples y valiosas. Se teme que a las nuevas generaciones sólo les interese lo extraordinario, muy violento o muy sensual. Los programas de televisión presentan ahora escenas mucho más violentas y con más sexo. Hay indicios de que los espec- tadores necesitan cada vez más dosis de violencia y sexo para emocionarse. Fomentar en el niño el gusto por lo simple, natural, bello, tranquilo. Hacerle caer en la cuenta de que muchas situa- ciones de violencia pueden solucionarse de otras maneras. Por ejemplo, con el convencimiento se logran mejores re- sultados que recurriendo a las armas.
Miedo, angustia, temor. El miedo que producen algunas series sue- le ser mayor mientras más se acerquen las escenas a las que nos dan miedo en la vida real: lo desconocido, la soledad. Por eso, podría impresionarle más una cortada que un balazo. Procurar que el niño no vea programas para los que pensa- mos que no está maduro emocionalmente. Por ejemplo, se- ries policíacas. Enseñarle a identiicar si puede o no seguir viendo un programa que le está causando temor y angustia. Alentarlo para que exprese lo que siente.
El niño se puede volver pasivo, desinteresado e incapaz de reali- zar cualquier esfuerzo, sea físico o mental. La televisión presenta al niño programas totalmente elaborados que él no tiene más que ver. El niño no interviene en la produc- ción del programa. Sólo se sienta a verlo. Procurar que el niño realice actividades creativas. Fomentar el desarrollo de sus capacidades. Tratar de que se sien- ta seguro, amado y aceptado en la familia .Discutir con él sobre los programas de televisión críticamente. Es decir, a comentar en familia lo que ahí se muestra, a utilizar el propio criterio o reunir a los padres, en vez de aceptar los mensajes pasivamente.
Formas novedosas, a veces muy crueles con que los niños ejercen la violencia contra sus semejantes. La televisión enseña a los niños cómo agredirse. Ayudar al niño a dominar sus impulsos agresivos, a desem- bocarlos de otra manera. Que conozca los efectos reales que puede provocar una agresión.

 

Efectos emocionales                    Causa                                            Solución
Imitación. Imitación de personajes favoritos, sean o no positivos. Intentar que las personas que conoce y le son cercanas sean modelos más fuertes que los de la televisión. Crítica constante de las acciones de los personajes de televisión, de modo que el niño entienda.
Apatía y pasividad ante los hechos violentos que presencia en la vida real: el niño se convierte en espec- tador pasivo en la vida cotidiana. Exceso de violencia o de programas vio- lentos que el niño ve por televisión. Preguntarse y preguntar al niño qué haría si presenciara tal escena en la realidad, y comentar con él la actitud ade- cuada.
El niño actúa, ante determinada situación, de la misma manera agresiva que actúa un personaje de televisión que ha visto, en vez de razonar sus actos. Fuerte atracción hacia modelos que pre- senta la televisión. Ver televisión sin re- lexionar en lo que nos presenta. Preguntarse ante una escena violenta: ¿Actuaría yo así?

¿En qué otra forma se hubiera podido solucionar este pro- blema?

Dispersión de conocimientos. El niño no puede distinguir lo que sirve y lo que debe desechar. No puede integrar la información ni relacionar- la con sus conocimientos anteriores. Confundir realidad y fantasía. La televisión nos presenta mucha infor- mación de manera dispersa, incompleta. La televisión presenta cosas fantásticas con mucho realismo. Tratar de señalar, mientras vemos un programa, lo que se acerque más a los intereses de los niños y    a nuestro propios intereses. Los maestros, en cla-  se podrán discutir con los niños y completar la in- formación que haya dado determinado programa. Ayudar al niño a ver los programas de televisión,    de tal manera que distinga lo fantástico de lo real. Vigilar los programas que ve el niño.

Adaptado de: Levine, M. |Tomado de http://www.latarea.com.mx/articu/articu0/castillo0.htm

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