Anexo: La rana que quería ser auténtica

LECTURA

La rana que quería ser auténtica

Había una vez una rana que quería ser auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.

Al principio se compró un espejo ante el que se miraba largamente, buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.

VEA TAMBIÉN:  Sesión de Tutoría 4: “La importancia de mis derechos”

Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, comenzó a peinarse, a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso), para que los demás la aprobaran y reconocieran que era una rana auténtica.

VEA TAMBIÉN:  Anexo: Jóvenes que habían sido detenidos, fueron liberados

Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores y sentía que todos la aplaudían.

VEA TAMBIÉN:  Sesión de Tutoría Nº 7: «Aprendiendo a reconocer situaciones de riesgo»

Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían qué buena rana, que parecía pollo.

Fábula : Augusto Monterroso
Spread the love
Unidades, Sesiones y Actividades de Aprendizaje
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.